Mientras un cordón de lugareños controlaba el tránsito en la ruta 307 para prevenir el coronavirus Covid-19, los seis ediles de Tafí del Valle sacaban al Concejo Deliberante de la “cuarentena política” en la que estaba desde el 6 de noviembre. En una sesión extraordinaria de 11 minutos de duración, los representantes de los vecinos ofrecieron una muestra de unidad al sancionar por unanimidad su primera ordenanza y otra de alineamiento a la Casa de Gobierno al adherir a la declaración de emergencia epidemiológica que había decretado el gobernador Juan Manzur el 13 de marzo. La pandemia fue el tema exclusivo del encuentro, pero los concejales aprovecharon la oportunidad para expresar anhelos atinentes a la disputa que impidió abrir el período ordinario de sesiones. Todos celebraron la decisión de otorgar herramientas al intendente Francisco Caliva en un ambiente social caldeado por la incertidumbre sanitaria ante la afluencia de turistas y de veraneantes.

Sonia Saavedra, presidenta del Concejo, e integrante del bloque afín al ex jefe municipal y legislador oficialista, Jorge Yapura Astorga, abrió el acto con la explicitación de que los alcances acotados del temario habían sido consensuados con anterioridad, de modo que la concurrencia al recinto tenía, sobre todo, un carácter simbólico. El martes, el Poder Legislativo había instado a normalizar las instituciones municipales al intendente Caliva; a los opositores Saavedra, Jéssica Yapura Astorga y Juan Carlos Rivadeneira, y a los oficialistas Omar Monasterio, Omar Vedia y Miguel Cruz. El vicegobernador Osvaldo Jaldo había precisado que los tiempos estaban agotados y planteado la posibilidad de una intervención.

La reacción fue inmediata y coincidió con la manifestación del malestar ante la llegada de los visitantes que pretenden aislarse en Tafí. El rechazo a la presencia de foráneos se tradujo en el piquete que llevaron adelante miembros de la Comunidad Indígena de El Mollar. Con banderas y barbijos, Margarita Mamaní y otros dirigentes se plantaron en la ruta 307 a los fines de impedir el paso a quienes no estuviesen domiciliados en los Valles. “Es lamentable que lleguemos a esta situación, pero estamos a más de 110 kilómetros de la capital tucumana y están ingresando turistas extranjeros sin tomar los recaudos que exige la epidemia. Quienes no tengan residencia aquí, deben quedarse en sus lugares de origen”, manifestó Mamaní en un comunicado que distribuyó por las redes sociales ayer a primera hora.

La preocupación por la sobrecarga de los sistemas sanitarios pequeños de estas localidades turísticas de la provincia se desató luego del ingreso de numerosas familias ingresaran. Lo mismo sucedió en otros destinos de vacaciones del país, como los balnearios de la Costa Atlántica, después de que fueran suspendidas las clases; comenzaran las cuarentenas, y los sectores público y privado decidieran estimular el trabajo a distancia. Los ediles ayer coincidieron en que estaban en juego la vida y la seguridad de sus representados. “Hay que dar los instrumentos a nuestro intendente… al intendente para que salga a trabajar con nosotros. Ya hemos consensuado por unanimidad el contenido de la ordenanza. Les agradezco mucho la presencia porque esto nos afecta a todos y debemos estar unidos”, expresó Saavedra en una sesión con público escaso.

Jéssica Yapura Astorga asumió junto a Rivadeneira la autoría del proyecto de adhesión al decreto de Manzur -prohíbe las aglomeraciones, entre otras medidas- y agradeció a los colegas por haber dado quorum. El oficialista Monasterio le devolvió la gentileza al reconocer la decisión de entregar una herramienta más a Caliva. “Hoy veo que estamos integrados como corresponde y por una necesidad muy fuerte que nos pone a prueba. Teníamos un decreto municipal, pero es mejor una ordenanza y que la gente vea que se está empezando a trabajar con responsabilidad”, dijo. Su compañero de bloque, Cruz, subrayó que esta era la primera vez que “ejercía como concejal”. “Es satisfactorio que se hayan aunado los criterios. Espero que sigamos así en el futuro”, bregó.

La edila Yapura Astorga precisó que estaban dejando de lado las diferencias políticas en pos del bien común: “hacemos un paréntesis y después vemos cómo subsanamos lo otro (el incumplimiento de la Ley 5.529 que obliga a inaugurar las sesiones ordinarias el 1 de marzo). Como bien lo dijo el compañero Cruz, no estamos exentos de que el virus llegue aquí. Ojalá la Pachamama no lo quiera. Celebro que podamos estar juntos: para mí también es mi primera sesión y estoy emocionada por eso”.

El oficialista Vedia enfatizó que era necesario y urgente seguir los pasos nacionales y provinciales: “también les pido que esta cordialidad, estas ganas de trabajar, no se queden aquí, sino que sigamos adelante y que demos el ejemplo como autoridades. Lo que estamos haciendo es para salvaguardar la vida de todos. También me comprometo a seguir acercando posiciones porque, de lo contrario, pierde la comunidad. Tenemos que olvidarnos de nuestras diferencias porque para eso nos votaron y es nuestra obligación acompañar al intendente Caliva”. Luego, Saavedra pidió los sellos a sus pares e invitó a firmar la ordenanza. La presidenta cerró la sesión extraordinaria con la promesa de permanecer “a disposición y en estado de alerta”: “es nuestra responsabilidad. Si alguien sabe de algún visitante que esté llegando en estas horas, nos avisa, por favor”.